Al-Infitar, «La Hendidura», es la octogésima segunda sura — 19 versículos revelados en La Meca.1 El Profeta ﷺ la nombró, junto con At-Takwir y Al-Inshiqaq, como las suras a recitar para quien desee ver el Día de la Resurrección (en inglés, en el texto de la fuente): "as if he is seeing it with this eye."5
De qué trata
Abre con cuatro signos del fin: «Cuando el cielo se rompa, cuando los planetas salgan de sus órbitas, cuando los mares se desborden y cuando las tumbas se abran. En ese momento sabrá cada alma lo que hizo de bien y de mal.»2
Luego viene su pregunta central, dirigida a todo lector: «¡Oh, seres humanos! ¿Qué fue lo que os engañó para que os apartarais de vuestro Señor Generoso? Quien os creó, os dio forma y una conformación armoniosa, y os dio la más hermosa figura que quiso.» El problema no es la ignorancia sino la negación — «aun así desmentís el Día del Juicio» — aunque «Hay ángeles que registran vuestras obras, nobles escribas que saben lo que hacéis».3
La sura termina con los dos destinos — «Los piadosos disfrutarán delicias» y «los pecadores, en cambio, sufrirán tormento» — y una descripción del Día de la Retribución: «Ese día nadie podrá hacer nada por nadie, porque será Dios Quien decida.»4
Por qué es importante
Al-Infitar comprime todo un argumento en una sola pregunta. Su apelación no es solo al temor sino a la generosidad de Dios: el cuidado que formó y equilibró a cada ser humano es en sí mismo la razón para tomarlo en serio. Su versículo final — que ese día ningún alma puede ayudar a otra — hace de la responsabilidad personal la última palabra. Para leer Al-Infitar en árabe con traducciones y recitación, ábrela en Quran.com.