Ash-Shams, «El Sol», es la nonagésima primera sura — 15 versículos revelados en La Meca.1 El Profeta ﷺ la nombró entre las suras adecuadas para dirigir una congregación que incluye (en inglés, en el texto de la fuente): "the old, the weak and the needy."4
De qué trata
La sura abre con una larga cadena de juramentos: «Juro por el Sol cuando resplandece, por la Luna cuando lo refleja, por el día cuando fulgura, por la noche cuando cubre con su oscuridad», por el cosmos, la Tierra, «por el alma y su armonía» — «[Dios] le enseñó [al ser humano] a distinguir entre el pecado y la conciencia de Dios». Todo ello lleva a una sola declaración: «¡Será bienaventurado quien purifique su alma [apartándola de los pecados], pero será un desventurado quien la abandone a sus pasiones!»2
La sura ilustra luego el punto con Zamud, que «rechazó el Mensaje por soberbia». Cuando «el más opresor de ellos se prestó para matar a la camella», el profeta Salih les advirtió: «No maten a la camella de Dios [enviada como milagro] y déjenla abrevar libremente». «Pero desmintieron al Mensajero y mataron a la camella. Entonces, su Señor los destruyó a todos, por lo que cometieron, con un castigo arrasador, sin temor por la magnitud de Su castigo.»3
Por qué es importante
Ash-Shams pone a todo el universo visible como testigo de una verdad sobre la vida interior: cada alma conoce el bien del mal, y su destino depende de si es purificada o corrompida. La enseñanza de la tradición islámica sobre la purificación del alma (tazkiyat al-nafs) se basa en estos versículos. Para leer Ash-Shams en árabe con traducciones y recitación, ábrela en Quran.com.